Doctrina 6. El lawfare a los trabajadores como acción desde la hegemonía deslaboralizadora - La Causa Laboral

Title
Vaya al Contenido
El lawfare a los trabajadores como acción desde la hegemonía deslaboralizadora[1] por Mario Luis Gambacorta[2]



 
I.- Un marco de referencia para el lawfare
 
Para iniciar el tratamiento de esta temática, cabría formularnos varias preguntas en torno al denominado lawfare a los trabajadores, las cuales serían: ¿qué estamos discutiendo al referirnos a la temática que nos convoca? ¿Se trata de un hecho aislado? ¿O se da en un contexto?
 
Adelanto que mi análisis de la cuestión lo efectuaré desde una categoría propia que vengo trabajando y desarrollando, a la que denomino Enfoque Crítico Tutelar de las Relaciones Laborales. Y respecto de las preguntas propuestas, dentro de este enfoque, destaco una especial categoría, a la que denomino hegemonía deslaboralizadora.
 
Empecemos señalando que el lawfare existe, puede ser verificado como acción. Es acción: persecutoria, sancionatoria y ejemplificadora. Acción dirigida prioritariamente contra dirigentes sindicales y consecuentemente contra las organizaciones gremiales, y las y los trabajadores representados. Y ante este accionar desvirtuado y malicioso, deberíamos preguntarnos por el marco jurídico -en términos no solo de normas sino también de los valores que rodean tal accionar; y consecuentemente, por la institucionalidad que se verifica en la acción y los alcances proyectados.
 
El lawfare es una persecución desde lo institucional que, perversamente, busca perfeccionar una determinada institucionalización -desprotectoria-. Esto nos llama, como indico desde el Enfoque Crítico Tutelar de las Relaciones Laborales, a impulsar una reconfiguración institucional en vista de una mayor justicia social. Y en cuanto a la temática que nos ocupa en este trabajo, es proyectada sobre la libertad sindical y sus reglas de aplicación.
 
Me atrevo a afirmar que el lawfare se da como parte de una estrategia más amplia, una estrategia de hegemonía cultural, abonándola desde un accionar restrictivo respecto de los cuestionamientos que pudieren formular, las y los trabajadores, desde sus organizaciones, al poder empresarial o a determinados gobiernos de turno.
 
Entiendo que es dable caracterizar al lawfare como parte de la antes indicada hegemonía deslaboralizadora que, contribuye y se orienta a una totalización cultural desprotectoria, y neutralizadora de tutelas vigentes o por venir.
 
Decíamos que el lawfare, es acción que parte de una consolidación hegemónica que puja y avanza, que contiene un paradigma flexibilizador en un sentido desprotectorio. Por ello, se articula y complementa con otras acciones que, suelen ser presentadas como autónomas, pero abonan una cosmovisión; precisamente, la cosmovisión liberal, hoy decantada en el neoliberalismo.
 
En Argentina, por ejemplo, ha salido a la luz, pero debería visibilizarse y explicarse, más aún de la mera noticia; un caso que ejemplifica el lawfare a los trabajadores, desde el gobierno de la provincia de Buenos Aires, durante la gestión anterior (2015-2019).
 
En esa gestión, se llevaron adelante acciones para analizar e instrumentalizar, cómo lograr detener el actuar de los trabajadores sindicalizados; con explicaciones en dicha reunión -por parte de sus promotores- para estructurar “el armado” de causas judiciales contra dirigentes gremiales; es decir prefabricarlas con presunción de culpabilidad en vez de inocencia.
 
Se evidencia la profundidad y peligro del lawfare en una referencia a la Gestapo como imaginario para la acción. Y esta alusión fue formulada, nada menos que, por el ex ministro de trabajo de dicha provincia, en una reunión que se hizo pública en los medios. En efecto, mencionaba a la Gestapo nazi como el instrumento idealizado, en términos de ejemplo, para terminar con todos los gremios.[3]
 
 
II.- El lawfare frente el conflicto social y laboral
 
También es apreciable, desde el lawfare, la visión ideológica en que se da la negación del conflicto laboral y social. Criterio favorable a una sesgada mirada sectorial -la empresarial-. Lo cual conduce a un diálogo unidireccional, casi sin la posibilidad de acciones para su cuestionamiento, y que tiene como objetivo final la limitación del ejercicio del derecho de huelga.
 
Alineado, lo anterior, con el pensamiento estructurado en torno a un supuesto actor racional que, entendería las reclamaciones; pero que, si nos las acepta, por ejemplo “por no considerarlas posibles”; ofrecerá un diálogo indefinido; concretamente, dilatorio, sin respuestas tangibles; y ante una medida de acción directa, probablemente ofrecerá o invocará represión.
 
Por ello, postulamos la necesidad de avanzar y reforzar el debate para el reconocimiento de la existencia del conflicto subyacente a las relaciones laborales -y sociales-; tanto por sus efectos y consecuencias dinámicas transformadoras, mediante una adecuada gestión y administración.
 
Debemos rehusar la ligera inadmisión del conflicto, su lineal negación; todo lo cual, no es más que una construcción relativizadora, en vista de fortalecer un negacionismo de las reivindicaciones sociales históricas -que es enmarcado y se enmarca, en y por esa hegemonía deslaboralizadora-.
 
Todo esto podría hasta entroncarse en el concepto de guerra híbrida -esa guerra de variadas combinaciones en su contenido-, que no por ello, entendemos superadas potenciales situaciones de una mayor y potencial virulencia.
 
El lawfare nos lleva a preguntarnos también: ¿quién se beneficia y a qué interés sirve? Sin olvidar reflexionar, respecto de hasta dónde están dispuestos a llegar los que defienden o representan ese interés.
 
Por lo anterior, y para una mejor contextualización; postulo un Enfoque CríticoTutelar de las Relaciones Laborales, en vista de una nueva taxonomía laboral; integrada con categorías, de y para el análisis; como es la de hegemonía deslaboralizadora, aplicada como punto de partida para una mejor comprensión, en vista de alcanzar un anclaje más firme con relación a la justicia social.
 
En tal sentido, no podemos desconocer que, hay prácticas de violencia simbólica, y no simbólica, fáctica. Asimismo, el término p